La lactancia

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Al poco de estar en la habitación me trajeron a David ya limpio ( aunque es mucho mejor que la piel de recién nacido absorba el vérnix) y me lo puse al pecho pero fue misión imposible que mamara.  Además se complicaron un poco las cosas y tuvieron que dejarlo en observación unos días durante los cuales debía extraerme yo la leche lo antes posible para estimularme. La pena es que nadie me informó de ello hasta el día siguiente, cuando  pregunté a una enfermera de la UCIN. Me enchufaron al sacaleches automático y aluciné con lo que dolía aquello…” pues el niño succiona más fuerte que el sacaleches” me dijo la enfermera entre risas.  Yo no lo creía pero, sí, era cierto. Lo bueno es que en unos días, normalmente, te acostumbras  a no ser que haya algún problema extra como que el niño tenga el frenillo de la lengua acortado.  Muy importante tener al niño bien colocado durante la toma y tener en cuenta que tanto madre como hijo tenéis que coger práctica. Además la boca de tu bebé se irá haciendo cada vez más grande y agarrará mucho mejor la areola.  Pero realmente lo más importante es quitarnos los miedos y ser consciente de que todas las madres somos capaces de amamantar a nuestros hijos. He oído cosas alucinantes como que si vas a tener la leche agria o aguada… Como estaba muy perdida contraté a una experta en lactancia de la asociación ABAM que me explicó perfectamente la posición correcta. Pero no radicaba allí el problema, mi caso fue especial.  Pasé un mes y una semana con tal dolor que recurrí al sacaleches mientras compaginaba la alimentación del bebé con leche de fórmula  y, de pronto, de un día para otro, desapareció. Imagino que tenía los conductos inflamados o comprimidos por que me dolía toda la mama. Puede ser por que tenía muchos bultos (fibroadenomas) que, por cierto me desaparecieron milagrosamente tras la lactancia. Me hubiera ayudado, imagino, darme agua caliente antes de las tomas.  Hay que tener en cuenta que el sacaleches no extrae tanta cantidad de leche como el niño tomaría aunque hay algunos truquillos para ello como mirar a tu hijo mientras lo haces, aunque sea en foto, o succionar la leche de  ambos pechos a la vez. Una vez pillado el tranquillo de la lactancia, pude comprobar que es mucho más fácil y menos trabajoso que dar el biberón  (pon el agua mineral,  caliéntala, echa  los polvos con el medidor, remueve, comprueba que no quema, dáselo, sácale el eructo y por último lávalo y escúrrelo en un lugar adecuado). Desgraciadamente nunca tuve leche suficiente para David con lo cual, después de cada toma, tenia que darle  un biberón complementario. Lo más fastidioso era por la noche aunque, alguna colaba y  se saciaba y dormía sólo al pecho . Así me ahorraba tener que levantarme y desvelarme ya que practicábamos colecho. Por supuesto, ahora me doy cuenta de que, seguramente , nunca tuve suficiente leche para David por que estuve guiada en el inicio de la lactancia por la estúpida idea de amamantar a mi hijo cada 3 horas cosa que me recomendó nuestro pediatra de entonces. Yo quise creerlo, por el dolor que tenia al principio en cada toma y, por el hecho de que David parecía que tenía muchas ansias de comer a todas horas. Tenía miedo de empacharlo o de que engordara demasiado ya que nació grande y gordito, pesó casi 4,5 kg. La Lactancia materna es A DEMANDA y muchos pediatras recomiendan también que sea a demanda la lactancia artificial.

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